eJournals Vox Romanica84/1

Vox Romanica
vox
0042-899X
2941-0916
Francke Verlag Tübingen
10.24053/VOX-2025-025
vox841/vox841.pdf0216
2026
841 Kristol De Stefani

Francisco Javier Herrero Ruiz de Loizaga /Renata Enghels/Rosario González Pérez (ed.), Cambio y variación en el discurso en español: estudios sobre gramaticalización y lexicalización, Madrid/Frankfurt (Lingüística Iberoamericana/Vervuert) 2024, 310 p.

0216
2026
Rosa Villegas Porterohttps://orcid.org/0000-0002-5333-2186
vox8410290
290 DOI 10.24053/ VOX-2025-025 Vox Romanica 84 (2025): 290-301 Besprechungen - Comptes rendus ★ f rAncisco j Avier h errero r uiz de l oizAGA / r enAtA e nGhels / r osArio G onzález P érez (ed.), Cambio y variación en el discurso en español: estudios sobre gramaticalización y lexicalización , Madrid/ Frankfurt (Lingüística Iberoamericana/ Vervuert) 2024, 310 p. Tal y como describen sus editores en la presentación de la obra, el volumen reseñado, elaborado en el marco del proyecto de investigación PID2020-112605GB-100, Procesos de lexicalización y gramaticalización en la historia del español: cambio, variación y pervivencia en la historia discursiva del español , tiene como objetivo el estudio del cambio diacrónico en la configuración del discurso del español. A través de diez artículos científicos elaborados por once autores, el trabajo profundiza en los conceptos teóricos de gramaticalización y lexicalización y su adecuación al continuo concepcional de oralidad/ escrituralidad, a la diversa tradicionalidad discursiva de la historia del español y a los cambios que se producen en determinadas microdiacronías. Los editores clasifican esta compilación en cuatro temas: la exploración de componentes fundamentales en la elaboración del discurso y su proceso de gramaticalización; el análisis de cambios en microdiacronías; la observación de cómo funcionan elementos específicos en determinadas tradiciones discursivas y el estudio de la selección léxica en discursos especializados. El primer tema se configura con la aportación de cuatro trabajos, mientras los otros tres se desarrollan a través de dos artículos por bloque. La preeminencia de contenidos del primer bloque temático guarda relación, según se reconoce en la presentación, con uno de los principales objetivos del proyecto en el que se enmarca la obra, centrado precisamente en los procesos de gramaticalización y lexicalización del español. Lo inicia Francisco Javier Herrero Ruiz de Loizaga con un artículo en el que aborda ejemplos de construcciones antiguas ( ya qué , ya cuánto …) y modernas ( cada cual , unos cuantos , y eso que …) de las que no se documentan procesos paulatinos de gramaticalización, lo que plantea la posibilidad de una súbita aparición como principal contribución al vigente debate sobre la gradualidad en el cambio lingüístico. Ello cuestionaría el propio concepto de gramaticalización como proceso 1 y de gradualidad como rasgo inherente a este. Quizás por ello, el autor arranque de la reflexión en torno a la definición de gramaticalización, en la que distingue entre el avance del cambio mismo y su difusión en los distintos contextos del diasistema coseriano de una comunidad lingüística. Esta diferenciación de Herrero Ruiz de Loizaga (p. 20) le permite argumentar que mientras no siempre se puede observar una gradualidad en el cambio lingüístico en sí mismo, «sí suele haber un proceso de difusión» en la diversidad de registros y variedades diastráticas. El autor parte del supuesto de que en la formación de palabras o construcciones gramaticales se ha dado un proceso prolongado en el tiempo que ha llevado a su gramaticalización, evolución a veces muy bien documentada y, en otros casos, bastante desconocida debido a la 1 Herrero Ruiz de Loizaga (p. 19) la define como «el cambio de estatus de un elemento léxico a elemento gramatical, o de un elemento gramatical a uno más gramatical», transformación que lleva intrínseca la diacronía temporal de un proceso. 291 DOI 10.24053/ VOX-2025-025 Vox Romanica 84 (2025): 290-301 Besprechungen - Comptes rendus escasez de huellas escritas del pasado. Los casos que constituyen objeto de su interés son aquellos pertenecientes a épocas de las que se tiene documentación y en las que, sin embargo, se constata desde el inicio la aparición de construcciones con un determinado valor gramatical, sin contextos puente propios de la gradualidad. Se refiere así a estructuras con una función gramatical o discursiva, formadas por dos o más unidades preexistentes que no han funcionado de manera conjunta en contextos previos con otros valores. A diferencia de la regramaticalización rápida (como en cuanto ), en la que se constata la existencia de valores previos y contextos propicios para el deslizamiento, existen casos que presentan dificultades en la explicación del origen, como la antigua combinación de ya con relativos/ interrogativos ( ya qué , ya cuanto , ya cuando …), que dio lugar a cuantificadores indefinidos utilizados desde el siglo XVI, y para los que, según Herrero Ruiz de Loizaga (p. 33), no existen intentos de explicación de su génesis «probablemente porque los diversos autores que las indican no han visto con claridad cuál pudo ser». El autor aporta también ejemplos más recientes como los cuantificadores cada cual o cada quien , para los que no hay una explicación clara que justifique la unión de un cuantificador distributivo con un pronombre relativo o interrogativo para dar lugar a indefinidos complejos, utilizados con diferente frecuencia - según la zona geográfica - desde el siglo XIII. A ellos añade la formación aparentemente súbita del indefinido unos cuantos , documentado desde el siglo XVI a partir de traducciones del catalán, lengua en la que tampoco se justifica el proceso formativo. Junto a los cuantificadores, el trabajo analiza la aparición del conector contraargumentativo oralizante y eso que , registrado con ese valor concesivo desde el siglo XVIII, tanto en español como en catalán. Justificaciones como los procesos de elisión no resultan suficientemente convincentes para el autor, que en todos estos casos propone admitir dos opciones: la hipótesis de calcos o préstamos de una lengua originaria en la que ya existiese ese valor o la posibilidad de la creación directa de una nueva construcción. Si se acepta tal propuesta, Herrero Ruiz de Loizaga entiende que el término de gramaticalización no resultaría el más apropiado para dicha creación, al no constituir un proceso. El segundo trabajo, desarrollado por Paloma Serrano García, aborda la gramaticalización de algunos marcadores discursivos ( vamos , vaya , qué va , sin ir más lejos y a lo que iba ) a partir de varias formas de ir o de locuciones con dicho verbo, lo que permite no solo estudiar la gradualidad del proceso, sino también reflexionar sobre el papel de la semanticidad en la propensión de ese verbo a la adquisición de usos discursivos. La autora parte de la base teórica de que la flexibilidad categorial del verbo en español le permite gramaticalizarse fácilmente tras un proceso de fijación diacrónica, si bien observa que las unidades a las que da lugar se han adscrito a distintas categorías, entre las que señala los marcadores del discurso, conectores o partículas discursivas. Su perspectiva evidencia la falta de consenso en torno a la propia conceptualización de estos elementos discursivos, que Martín Zorraquino (2011) 2 definía como una «categoría funcional de índole discursiva o 2 Cf. m Artín z orrAQuino , m. A. 2011: «El tratamiento de los marcadores del discurso en la Nueva Gramática de la Lengua Española (NGLE) de la Real Academia Española», in: J. J. B ustos t ovAr et al. (ed.), Sintaxis y análisis del discurso hablado en español. Homenaje a Antonio Narbona, Sevilla, Editorial Universidad de Sevilla: 843-64. 292 DOI 10.24053/ VOX-2025-025 Vox Romanica 84 (2025): 290-301 Besprechungen - Comptes rendus textual (aunque no haya acuerdo total sobre su definición), que engloba a varias clases de signos». Junto a ello, el artículo (p. 51) adopta un posicionamiento tradicional, al asignar a los marcadores una categoría funcional que excede lo gramatical y limitar, por tanto, lo propiamente sintáctico al ámbito oracional. Sigue así la línea de los estudios actuales que, tal y como observan Borreguero Zuloaga y López Serena (2011) 3 , caracterizan estas unidades a partir de lo que no son en relación con la estructura oracional, con una perspectiva léxicocentrista lejana a la propuesta de Loureda Lamas et al. (2021) 4 de ampliar el marco conceptual para abarcar tanto al marcador discursivo, que no ejerce función dentro de la predicación, como a aquellas otras partículas y construcciones con valor discursivo integradas en la oración. En cualquier caso, el trabajo recuerda (§2.2) que la formación de los marcadores discursivos se desarrolla diacrónicamente a través de procesos de gramaticalización, gradualidad que la autora aborda a partir de la Gramática de construcciones, lo que le permite explicar la gradación entre lo léxico-conceptual (cambio construccional) y lo gramatical-procedimental (construccionalización). Serrano García se centra en la cuestión de que una misma clase léxica, un verbo, se preste a la gramaticalización como marcador discursivo, debido fundamentalmente al debilitamiento de la deixis temporal, el predominio del significado locativo o de percepción y la frecuencia del empleo de verbos con baja elaboración semántica, adaptables a diferentes tipos de contexto. En el caso de ir , que ha dado lugar vamos y vaya y a los marcadores discursivos de procedencia locucional qué va , sin ir más lejos y a lo que iba , la autora constata en el CORPES XXI la elevada frecuencia de uso de este verbo con baja elaboración semántica. Este rasgo, junto a su significado locativo, permite adaptarlo a valores discursivos deícticos (p. 55), a partir de las metáforas del discurso como espacio en el que moverse y la mente del hablante como cuerpo. En el análisis de cada uno de los marcadores, la autora constata el uso discursivo de vamos con una diversidad funcional que va desde la rectificación y la reformulación (sea explicativa o recapitulativa) hasta el valor exhortativo. Defiende el origen de esta construcción en el empleo de la primera persona del singular del subjuntivo con función expresiva o apelativa y su posterior fijación como interjección exhortativa en el siglo XVI, para acabar en marcador discursivo reformulador en el siglo XVIII. Arguye además un elevado grado de fijación, al no admitir modificadores ni flexiones verbales. Por su parte, para la partícula vaya , que adquiere valores recapitulativos, reformuladores e incluso modalizadores, el trabajo respalda la teoría de Octavio de Toledo y Huerta (2001-2002) 5 , que explica su evolución diacrónica a partir del uso particular del subjuntivo de aceptación, que se gramaticaliza con ese valor y 3 B orreGuero z uloAGA , m./ l óPez s erenA , A. 2011: «Marcadores discursivos, valores semánticos y articulación informativa del texto: el peligro del enfoque léxicocentrista», in: h. A schenBerG / o. l ou redA l AmAs (ed.), Marcadores del discurso: de la descripción a la definición , Madrid/ Frankfurt, Iberoamericana/ Vervuert: 169-210. 4 l ouredA l AmAs , O./ c ruz r uBio , A./ r ecio f ernández , I./ r udKA , m. 2021: Comunicación, partículas discursivas y pragmática experimental , Madrid, Arco Libros. 5 o ctAvio de t oledo y h uertA , A. s. 2001-2002: «¿Un viaje de ida y vuelta? : la gramaticalización de vaya como marcador y cuantificador», Anuari de Filologia. Secció F, Estudios de Lengua y Literatura Españolas 11: 47-72. 293 DOI 10.24053/ VOX-2025-025 Vox Romanica 84 (2025): 290-301 Besprechungen - Comptes rendus adquiere posteriormente otras funciones, como la de focalización y su posterior empleo como cuantificador exclamativo. En cualquier caso, presenta el mismo grado de fijación que vamos . Lo mismo ocurre con el marcador de rechazo qué va , que no admite modificadores ni variaciones entre sus constituyentes. Como diferencia, el estudio (§4.3) defiende que, en este caso, sí se percibe la relación del marcador con la construcción de origen (la perífrasis ir a con valor negativo en el marco de construcciones exclamativas precedidas por qué ). Frente a estos tres marcadores, el trabajo (§4.4) explica el bajo grado de gramaticalización de sin ir más lejos , que admite modificadores ( sin ir mucho más lejos ) y variaciones de algún constituyente ( sin ir más allá ), aunque se haya fosilizado la forma del verbo para aparecer como elemento periférico a la predicación con función de concreción. Situación parecida se observa en a lo que iba / voy / vamos , adjunto periférico con valor focalizador que mantiene la posibilidad de conjugación, si bien evidencia un proceso de gramaticalización en el rechazo a modificadores o variaciones en los constituyentes. Los cinco marcadores estudiados responden, según Serrano García, a la macrofunción expresiva basada en la metáfora de la mente del hablante/ oyente como cuerpo, planteada por Tanghe (2016) para los verbos de movimiento 6 . Este movimiento representa para la autora (p. 68-69) un alejamiento o acercamiento por parte del hablante respecto a un estado mental (del tú o del yo) o al discurso, por lo que el propio significado del verbo «parece estar en el origen de la adquisición de valores discursivos». El diferente nivel de gramaticalización de las construcciones indica, según la autora, que hay una gradación entre lo conceptual y lo procedimental: un verbo como ir , caracterizado como conceptual, facilita por su propio significado una lectura procedimental en determinados contextos, mientras que los marcadores discursivos, prototípicamente procedimentales, muestran cierta transparencia conceptual. El tercer trabajo, realizado por Anton Granvik, parte del Corpus del Nuevo Diccionario Histórico del Español (CNDHE) para estudiar la historia del uso de tornarse y volverse , cuyo significado como verbos de cambio de estado se documenta en diferentes épocas. De este modo, tornarse aparece como expresión de cambio desde los primeros textos españoles, mientras que volverse comienza a sustituir al primero en el siglo XV, situación estudiada por Eberenz (1998) 7 que lleva al autor a cuestionarse el contexto de ese cambio diacrónico y los posibles periodos de alternancia. Para responder a ello, estudia los verbos desde la perspectiva de los tipos de sujeto y de atributo con los que se combinan, a partir del modelo del ejemplar de Bybee/ Eddington (2006) 8 . De este modo, se adquiere un enfoque construccionalista, que defiende el análisis de los verbos en su evolución de forma léxica a parte de la construcción de cambio de estado (sujeto+verbo pseudocopulativo+atributo), para rastrear las circunstancias en las que se genera esa transformación. En concreto, el autor se basa en 6 t AnGue , s. 2016: Marcadores derivados de verbos de movimiento. Una aproximación cognitiva a su polifuncionalidad , Berlín, De Gruyter. 7 e Berenz , r. 1998: « Tornar / volver y descender / bajar : orígenes de dos relevos léxicos», in: H. G ArcíA t urzA / f. G onzález / j. j. m AnGAdo m Artínez (ed.), Actas del IV Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española , Logroño, Universidad de La Rioja, vol. 2: 109-26. 8 B yBee , j./ e ddinGton , d. 2006: «A Usage-based Approach to Spanish Verbs of Becoming», Language 82/ 2: 323-55. 294 DOI 10.24053/ VOX-2025-025 Vox Romanica 84 (2025): 290-301 Besprechungen - Comptes rendus el modelo del ejemplar o prototípico para analizar qué adjetivo es más frecuente en la totalidad de ocurrencias de tornarse y volverse en construcción pronominal hasta 1899. En la búsqueda realizada en el CNDHE (§3) se observa que un tercio de los casos de tornarse corresponde a valor de cambio, frente a una quinta parte en los usos de volverse . La principal diferencia, según el autor (p. 85), radica en que volver se utiliza en los primeros siglos (XIII-XIV) con la idea de movimiento y solo adquiere importancia como verbo de cambio a partir del siglo XVI. De hecho, la mayor alternancia entre ambos verbos con ese significado se da en el siglo XVI, mientras que a partir del siglo XVII se da un predominio de volverse . Respecto al contexto de uso, el autor constata que tornarse adquiere desde el siglo XII valor de cambio cuando significa regreso o giro y va acompañado de un adjetivo que apoya una situación de transformación con respecto al estado anterior (ya sea de ánimo o estatus social). Por tanto, como Granvik (p. 90) sostiene, parece que se llega al valor de cambio por la metáfora del significado giratorio del verbo o por la metonimia del regreso en otro estado, acompañado de un complemento prepositivo que pasa de uso locativo al abstracto. A partir del siglo XIV se diversifica el tipo de atributo, con un mayor peso del adjetivo y el sustantivo, lo que constata la productividad de tornarse con valor de cambio. Para los sujetos de persona/ animal/ cosa, los atributos adjetivales más frecuentes, tras los que denotan propiedades físicas, son los de estados anímicos, psíquicos o intelectuales, que constituyen precisamente los primeros casos que acompañan en el siglo XV al verbo volverse con valor de cambio. En el siglo XVI se constata el adjetivo loco como el ejemplar de esta categoría tanto para tornarse como para volverse , situación que se mantiene a partir del siglo XVII con el predominio del segundo verbo. Los adjetivos de pertenencia a una corriente acompañan a ambos verbos, especialmente en los siglos XV y XVI (sobre todo cristiano y moro ), si bien se trata de una combinación poco productiva. Por el contrario, los atributos adjetivales de propiedades físicas constituyen el grupo más amplio y con mayor productividad en su evolución diacrónica, especialmente con el aumento de colores y adjetivos táctiles o dimensionales. En cuanto a los atributos nominales, los que denotan oficio/ cargo/ misión/ obligación constituyen la categoría más abundante y estable, aunque cambie la variedad de lexemas (por la evolución de los oficios) y el verbo (de tornarse a volverse ). Para los sujetos de cosa, predominan los atributos nominales que indican objetos físicos, categoría que incrementa su variedad a partir del siglo XVI. En los cinco tipos de atributo analizados, tornarse parece ser sustituido por volverse a partir de 1610, con una continuidad en las categorías semánticas (no así en los lexemas). Por ello, el autor propone, como principal aportación (p. 108), que ambos verbos se interpreten como dos variantes o alostrucciones de «una sola construcción de cambio», de base giratoria, la primera ( tornarse ) perteneciente a la etapa medieval y la segunda ( volverse ) vigente desde el siglo XVII. Como línea futura de investigación, plantea el estudio exhaustivo de las colocaciones de estas construcciones, así como el análisis de la categoría del atributo preposicional y del periodo de alternancia de las dos variantes (siglo XVI). El primer bloque temático se cierra con la investigación de Míriam González Santolalla, que repasa desde el siglo XII hasta el XXI la diacronía en español de la construcción con el 295 DOI 10.24053/ VOX-2025-025 Vox Romanica 84 (2025): 290-301 Besprechungen - Comptes rendus adverbio relativo donde y un antecedente no locativo. Como recuerda la autora (p. 116), el relativo donde puede encabezar construcciones en las que prevalece la conexión locativa, pero también estructuras en las que desaparece el sentido locativo para adquirir un uso ilativo, anafórico o temporal, valores que han sido censurados normativamente, al igual que los casos con antecedente no locativo. El trabajo se centra en las estructuras con este relativo y un antecedente no locativo, con el fin de comprender su naturaleza y los procesos gramaticales y semánticos que intervienen en su formación. Para ello, se analiza una muestra de 1634 ejemplos extraídos de los bancos de datos de la RAE, correspondientes a textos escritos en español culto (literarios y técnicos) entre los siglos XII y XXI. En el análisis semántico de los antecedentes no locativos (§3), el trabajo describe la permeabilidad del concepto lugar con respecto a otras nociones, clasificadas en siete categorías de significado: actividades, lugares abstractos, niveles, objetos, organismos, procesos y rasgos físicos o psicológicos. En todos los casos, el estudio argumenta que el proceso de gramaticalización de donde tiene su origen en contextos de relación semántica o pragmática de metonimia o metáfora entre el antecedente no locativo y el nexo. Respecto a la diacronía, el análisis de resultados (§4) constata la presencia de este tipo de construcciones en todas las etapas del español culto peninsular, con más del 10% de los registros totales del nexo donde (salvo en el siglo XIV, en el que solo se alcanza el 7,5%). Llama la atención el mayor número de registros en los textos técnicos (152) respecto a los literarios (97), línea de análisis en la que no se ahonda en el trabajo y que podría suponer una interesante aportación en el marco de las tradiciones discursivas. En cualquier caso, el trabajo concluye que este tipo de estructura, muy estable en el español culto, es resultado de la pérdida de la especificidad semántica del nexo en un contexto en el que otro elemento de la construcción, el antecedente, tiene una naturaleza muy variada. Cierra así un bloque temático que pone el acento en la relevancia de la semántica de las construcciones en los procesos de gramaticalización. El segundo bloque, centrado en los cambios producidos en microdiacronías específicas, comienza con la investigación de Renata Enghels y María Elena Azofra Sierra, que estudian el marcador conversacional nada y sus variantes en el Corpus oral del español hablado en Madrid (CORMA), con el fin de revisar sus funciones y los perfiles diastráticos de sus hablantes, además de comparar los resultados con estudios anteriores para observar los cambios registrados en las cuatro últimas décadas. El CORMA permite estudiar rasgos de la oralidad, dado que, según se detalla en la metodología (§2) se trata de un corpus directo recopilado entre 2016 y 2019 en su entorno natural, a partir de 100 diálogos informales entre interlocutores residentes en Madrid en diversos contextos comunicativos. En su comparativa con los resultados de las investigaciones previas 9 , la tendencia observada indica un descenso en la frecuencia normalizada en los años 9 Cf. e nGuels , r./ t AnGue , s. 2019: «On the Interplay between Historical Sociolinguistics. The case of the Spanish Pragmatic Marker nada and its Recent Grammaticalization Process», Onomazein 44/ 7: 132-65. A zofrA s ierrA , m. A./ e nGhels , r. 2022: «La polifuncionalidad del marcador conversacional nada : metadiscurso e intersubjetividad», in: f. j. h errero r uiz de z uloAGA / m. e. A zofrA / r. G onzález 296 DOI 10.24053/ VOX-2025-025 Vox Romanica 84 (2025): 290-301 Besprechungen - Comptes rendus recientes, evolución que el estudio vincula a una posible competencia del marcador con otros que cumplen funciones similares, como en plan o sabes . Como explican las autoras (p. 131), el marcador nada ha sido poco estudiado pese a su elevada presencia en el discurso, y no se ha incluido en las listas de elementos atenuadores. Junto a ello, subrayan la poca relevancia que los estudios le han dado a su capacidad para desempeñar varias funciones de manera simultánea, lo que López Serena y Borreguero Zuloaga (2010) denominan polifuncionalidad 10 . En este trabajo, Enghels y Azofra Sierra distinguen en este marcador entre su valor atenuador del dictum , o atenuación semántico-pragmática , y el propio del modus o atenuación pragmática . Junto a ello, estudian sus funciones metadiscursiva (para comenzar, continuar o cerrar el discurso) y fática (como partícula de relleno). En los resultados (§3.3) se detecta que, de los 207 casos recogidos, 78 son de partícula de relleno, 56 de atenuación pragmática, 40 de atenuación semántica y 31 de función metadiscursiva. Entre las variantes del marcador ( nada, pues nada , y nada , así que nada ), la forma más utilizada en todas las funciones es pues nada , salvo en la atenuación semántica, en la que predomina el simple nada . El trabajo también refleja cómo el marcador adquiere simultáneamente valores metadiscursivos y de atenuación, si bien no se cuantifica. Respecto al análisis sociolingüístico, el estudio destaca que el 79,23% de las ocurrencias del marcador corresponde a hablantes de clase media-alta, lo que indica que se trata de un rasgo sociolectal. De hecho, la clase alta también emplea más el resto de variantes del marcador. En su relación con el valor de la partícula, no se aprecian diferencias significativas entre clases sociales, aunque la baja use el marcador con mayor frecuencia en contextos de atenuación pragmática. En cuanto a la dimensión generacional, los resultados corroboran un mayor uso del marcador entre los interlocutores de la tercera generación (26-55 años), con una frecuencia (7,48 por cada 10.000 palabras emitidas) que duplica la de la segunda generación (12-25 años) y triplica la de la cuarta (más de 55 años). Estos datos resultan especialmente llamativos en su comparativa con los estudios anteriores (p. 155), ya que permiten constatar que, desde una perspectiva microdiacrónica, no se trata de un marcador típico de los adultos, sino de una generación que ha seguido usándolo desde la juventud hasta la madurez. Por género, los datos constatan un uso predominante por parte de las mujeres, con valor de atenuación y de partícula de relleno, tendencia que corrobora (§4.3) los estudios sobre el empleo de un lenguaje más cortés y conciliador en el género femenino. De hecho, la función atenuadora es de carácter semántico en los hombres, frente a la de naturaleza pragmática en las mujeres. Ahora bien, desde el punto de vista microdiacrónico, hay un debilitamiento en el uso femenino del marcador y una tendencia a la neutralización de las diferencias respecto al género masculino. Como conclusión, las autoras proponen incluir el marcador y sus variantes en los catálogos de elementos atenuadores, caracterizado por su polifuncionalidad simultánea y una evolución P érez (ed.), La configuración histórica del discurso: nuevas perspectivas en los procesos de gramaticalización, lexicalización y pragmaticalización , Madrid/ Frankfurt, Iberoamericana/ Vervuert: 13-46. 10 l óPez s erenA , A./ B orreGuero z uloAGA , m. 2010: «Los marcadores del discurso y la variación lengua hablada vs. lengua escrita», in: O. l ouredA l AmAs / e. A cín v illA (ed.), Los estudios sobre marcadores del discurso en español, hoy , Madrid, Arco/ Libros: 415-95. 297 DOI 10.24053/ VOX-2025-025 Vox Romanica 84 (2025): 290-301 Besprechungen - Comptes rendus microdiacrónica relativamente estable, pese al ligero descenso frecuencial provocado por la competencia de otras partículas discursivas. Se constata la productividad del marcador en todos los grupos sociolingüísticos, con un predominio en la clase media-alta, en la población femenina y en los hablantes de tercera generación, que a principios de los 2000 constituía la de los jóvenes. El trabajo deja pendiente, para investigaciones posteriores, la cuestión de si hay una reciente tendencia a una menor atenuación en el habla. La segunda investigación microdiacrónica, elaborada por Dorien Nieuwenhuijsen, estudia de forma cuantitativa el uso de la enclisis pronominal en textos epistolares e historiográficos del siglo XVII, dado que se trata del periodo menos analizado en la evolución de la colocación de los pronombres átonos. El objetivo (§3), por tanto, se centra en llenar ese vacío y en describir qué patrones de colocación predominan en ese siglo, ya sean los del sistema medieval o los del español moderno. Y todo ello en el marco de la tradicionalidad discursiva de los géneros indicados, en los que se observan diferentes pautas. Como recuerda Nieuwenhuijsen, la dependencia morfológica de los pronombres átonos respecto al verbo es resultado de un proceso de cambio originado en la Edad Media, época en la que esta categoría era más libre en la oración, al cumplir una función fundamentalmente fonológica (p. 170). A lo largo de siglos se documentan cada vez más casos de proclisis en entornos sintácticos que antes llevaban a la enclisis, evolución que sugiere, como apunta la autora, que el criterio fonológico de colocación que regía el sistema medieval y seguía vigente en el español clásico fue sustituido por un criterio morfológico, basado en la flexión del verbo, en el español moderno, en el que el pronombre átono precede a las formas conjugadas y se pospone con el infinitivo, gerundio o imperativo afirmativo. Después de un repaso al estado de la cuestión (§3), Nieuwenhuijsen propone un análisis a fondo del sistema de colocación a partir del siglo XVII que se base en amplios datos cuantitativos, por lo que revisa la enclisis y proclisis en textos historiográficos y epistolares del Corpus del Nuevo Diccionario Histórico (CDH) y el Corpus Diacrónico del Español (CORDE), lo que da como resultado un corpus de 3.456 ejemplos. En los 3.001 casos registrados en el género historiográfico se aprecia una evolución diacrónica, dado que en la primera mitad de siglo el pronombre átono pospuesto a la forma verbal finita tiene una frecuencia de aproximadamente el 9%, porcentaje que se reduce al 3-5% en la segunda mitad. En los textos epistolares, los usos varían en función de los autores, aunque los porcentajes más frecuentes rondan el 4%. Respecto a los entornos sintácticos en que se produce la enclisis pronominal, se analizan las apariciones tras complemento directo o indirecto reduplicado; tras sintagma preposicional, tras sujeto; tras adverbio o sintagma adverbial; tras vocativo; en oración subordinada; tras conjunción coordinante; tras pausa interior o en posición inicial absoluta. La revisión permite constatar que en oraciones subordinadas casi siempre se da la proclisis, si bien la aportación más relevante se centra en el hecho de que en el siglo XVII, especialmente en la segunda mitad de siglo, solo quedan tres entornos sintácticos en los que se sigue empleando la enclisis: detrás de una conjunción coordinante, tras una pausa interior y en posición inicial absoluta de la oración, tanto en los textos historiográficos como epistolares. Ahora bien, mientras la posición inicial absoluta se sigue comportando como un entorno muy propenso a la enclisis pronominal, la pausa interior tiene una menor frecuencia en los registros, al igual 298 DOI 10.24053/ VOX-2025-025 Vox Romanica 84 (2025): 290-301 Besprechungen - Comptes rendus que la conjunción coordinante. Por tanto, la enclisis pronominal sigue predominando en la posición inicial absoluta en todo el siglo, tanto en los autores de historiografía como en los de epistolario, aunque en los primeros va disminuyendo ese predominio a mitad de siglo. La autora concluye así que en el siglo XVII hay indicios de que el sistema de colocación en vigor empieza a experimentar cambios, aunque la enclisis diste aún de seguir las reglas de colocación de la lengua moderna. Respecto al tipo de pronombre átono (§5.2), en Historiografía la enclisis pronominal no afecta a ningún elemento más que a otro, mientras que en Epistolario se observa una diferencia pronunciada entre los y las , que exhiben el nivel más bajo de enclisis (1%), y nos , que presenta una frecuencia del 100%. En cuanto a los tiempos verbales, el estudio, que sigue el modelo de observación de Octavio de Toledo y Huerta (2019; 2020) 11 , constata que la enclisis se da en mayores proporciones con los tiempos del relato que con los de la esfera presente en la primera mitad de siglo, si bien ello no puede vincularse inequívocamente a la distancia comunicativa, puesto que dicho predominio se da también en el género epistolar. Por este motivo, la autora introduce como último parámetro de estudio el continuo concepcional, a partir del uso de los pronombres de objeto me y te y los adverbios aquí y ahora . Según la frecuencia de aparición de estas palabras, el índice de inmediatez general de las cartas del siglo XVII es mayor que el de los textos historiográficos. La relación de este índice con los porcentajes de enclisis lleva a la autora a deducir un vínculo en el género epistolar entre el mayor grado de inmediatez que mantiene cada autor y un menor uso de la enclisis pronominal. Quizás por ello la principal aportación del trabajo, además de la constatación de que el sistema de colocación de los pronombres átonos se encuentra en un periodo de transición en el siglo XVII, es el hecho de que la liberación de las antiguas reglas de colocación es distinta para cada género, puesto que en el Epistolario viene marcada por el grado de inmediatez comunicativa mientras que en Historiografía se identifica con una evolución diacrónica. El bloque de contenidos sobre el funcionamiento de elementos específicos en determinadas tradiciones discursivas arranca con un trabajo de Patricia Fernández Martín sobre el discurso directo en el discurso autobiográfico femenino, a partir de dos versiones de la autobiografía de la religiosa Ana de San Bartolomé, compañera de santa Teresa de Jesús. Con ello, no solo se centra en la autobiografía como género discursivo y en la perspectiva de la autoría femenina en los siglos XVI-XVII, sino también en el estilo como variable lingüística, a través del contraste de una misma persona en dos textos distintos (variedad interna del escritor), uno escrito entre 1604 y 1626 (en adelante, A) y otro en 1622 (B). En este sentido, la autora defiende (p. 211) la hipótesis de que comparar dos versiones de la misma autobiografía puede garantizar que cualquier diferencia detectada se deba al estilo autorial, condicionado por la intención comunicativa, el lector y las necesidades del texto. 11 o ctAvio de t oledo y h uertA , A. 2019: «Sintaxis de la prosa del instante: La lengua de una tradición efímera en los albores del siglo XIX», Anuari de Filologia. Estudis de Lingüística 9: 91-144; o ctAvio de t oledo y h uertA , A. 2020: «La lengua en la corte de Carlos IV. Rasgos morfosintácticos de la novela culta en los albores del siglo XIX», in: A. l óPez s erenA / s. d el r ey Q uesAdA / e. c ArmonA y Anes (ed.), Tradiciones discursivas y tradiciones idiomáticas en la historia del español moderno , Berlín, Peter Lang: 51-134. 299 DOI 10.24053/ VOX-2025-025 Vox Romanica 84 (2025): 290-301 Besprechungen - Comptes rendus Tras una descripción de la estructura del contenido de cada obra (§3), la investigación desarrolla un estudio comparativo en ambos textos del discurso directo (DD) introducido por el verbo de dicción decir . La observación desvela 155 casos de DD en la versión A, de los que el 40,8% es compartido con la otra autobiografía. En la versión B, con 78 apariciones de DD, el 70,5% de los casos es compartido con la A. Por ello, la autora compara (§3.2) ejemplos de DD que no tienen correspondencia en la otra versión, bien porque una interrogación cambie de modalidad para convertirse en una sugerencia (p. 215), bien porque se incorpore nuevo contenido (p. 216) o porque se modifique el marco reproductor, aunque se mantenga la relación de yuxtaposición con el DD. También se describe cómo, en ocasiones, hay variaciones en la estructura interna de la reproducción, al oscilar entre la literalidad del DD y la introducción del discurso indirecto libre, que permite incorporar la interpretación de la narradora (p. 218) o bien dar respuesta a preguntas retóricas que reflejan expectativas sociales construidas a partir de su género (p. 219). En cualquier caso, todos los ejemplos reflejan un mayor detalle en la versión B, lo que lleva a Fernández Martín a plantear varias hipótesis. Que los casos de DD sean menos numerosos en la versión B podría guardar relación, según se propone, con la propia cronología en la redacción, dado que la escritora se distancia más temporalmente respecto a los hechos y los recuerdos de conversaciones reproducidas, además de tener una mayor experiencia a la hora de asumir una responsabilidad sobre su discurso reproducido (p. 224). Asimismo, la presencia en B de un tú como hilo conductor de la narración otorga menos fragmentarismo a la versión y una menor responsabilidad de la autora ante las palabras de otros que quiere transmitir a su interlocutor. Sea como fuere, la estructura supraoracional del DD en ambas autobiografías encaja con la de otros textos de su época, aunque, como reconoce Fernández Martín (p. 227), haría falta una comparativa más exhaustiva y metodológicamente más homogénea para comprobar los usos del discurso referido, especialmente en textos femeninos de la época áurea. El tercer bloque de contenidos se completa con la aportación de Daniel M. Sáez Rivera, que investiga la autoría, el género y el contexto histórico del anónimo Diálogo entre Atahualpa y Fernando VII en los Campos Elíseos , diálogo manuscrito de muertos cuya transcripción paleográfica con los criterios CHARTA se propone como vía más segura para el estudio de su lengua, especialmente en el uso del tuteo y el voseo en los tratamientos. Aunque el texto ha sido atribuido tradicionalmente a Bernardo Monteagudo o a José Antonio Medina, la presente investigación pone el foco en el hecho de que ambos posibles autores se formaron en Charcas, en un ambiente boliviano de la época independentista (siglo XIX), y que en el manuscrito intervienen al menos cinco manos. Además de repasar las diversas ediciones modernas (§2), Sáez Rivera ubica el texto dentro del género erasmista de los diálogos de muertos, en concreto en la tradición francesa, que permite adaptarse como herramienta propagandística en el proceso de independencia de Bolivia. Desde el punto de vista lingüístico (§3), frente a la bibliografía historiográfica, que alude a la mezcla indiscriminada del tuteo-voseo en el texto, el autor del presente trabajo justifica el empleo equivalente de ambas formas de tratamiento como fruto de la interferencia en la poética de la interlocución del siglo XIX entre el tuteo humanístico y latinizante de la literatura, el voseo reverencial literario cortés-vasallático entre reyes y la influencia del vos cortés 300 DOI 10.24053/ VOX-2025-025 Vox Romanica 84 (2025): 290-301 Besprechungen - Comptes rendus del francés literario (lo que llama vos galicado ). Aporta, de hecho, tres ejemplos localizados en el texto (p. 239-40) en los que se observan estos sistemas, a los que añade un cuarto formado por el voseo dialectal americano o voseo vernáculo. En cuanto al plural, se detecta tanto el vosotros humanista clásico como el plural de vos literario cortés y de vos galicado en proclamas independentistas. La interferencia, similar, según el autor, a la producida en el sistema de sibilantes, muestra una ultracorrección en el texto que podría ser reflejo del intento de mantener la distinción de la metrópoli de la que se están empezando a independizar. El bloque del léxico en textos especializados tiene como primera investigación la reconstrucción diacrónica de las denominaciones del veterinario del ámbito de los caballos, elaborada por Rosario González Pérez, que plantea como objetivo la aportación de nuevos enfoques para lograr una aproximación más ajustada a la diacronía del léxico tecnocientífico. De este modo, la autora defiende ir más allá de la caracterización del léxico especializado y la relación con la neología, para acometer la creación de corpus con criterios multidisciplinares que expliquen de forma fiable el surgimiento, fijación y pervivencia de este tipo de léxico. En esta línea, González Pérez reconstruye la historia de albéitar , veterinario , herrador , menescal y mariscal , términos relacionados con la profesión de prevenir y curar las enfermedades de los caballos. Para ello, acude tanto a corpus ya creados (CREA, CDH, CORPES XXI…) como a otras fuentes secundarias, como tratados del arte de herrar, metodología no exenta de dificultades para evaluar la fiabilidad de datos o el nivel de representatividad, como reconoce la propia autora (p. 259), que plantea el estudio como una muestra de la necesidad de incrementar las fuentes primarias a través de la digitalización de textos. Sobre los resultados del análisis, el trabajo documenta la palabra albéitar como el vocablo que designaba el oficio de quienes se ocupaban del cuidado animal hasta la fundación de la primera Escuela de Veterinaria en 1793, como lo constatan escritos notariales del sistema musulmán del artesanado medieval. La primera documentación lingüística se ubica en las Siete Partidas , del siglo XIII, con una denominación que alude a los profesionales del cuidado del caballo. Esta referencia de significado se mantiene hasta el siglo XVIII, cuando se introduce el término veterinario , que se estandariza en el siglo XIX. En la comparativa de ocurrencias de los términos en los diferentes corpus, la autora describe el uso de veterinario como unidad léxica con menor profundidad histórica pero con una rapidísima expansión a partir de 1813. Respecto al vocablo herrador (ferrador) , documentado desde el siglo XIII, el trabajo plantea la hipótesis de que el término no se utilizaba como sinónimo de albéitar , si bien la asunción de determinadas tareas de cuidado por parte de los herreros pudo acercar semánticamente ambas palabras. Como prueba lingüística de ese acercamiento no sinonímico se aportan ejemplos de un texto del siglo XVII en el que herrador y albéitar aparecen en sintagmas coordinados, síntoma de que los dos términos no se sentían como conceptualmente idénticos. La denominación herrador llega hasta la actualidad, ya como profesión asociada al deporte ecuestre. Respecto a las formas menescal , manescal y mariscal , el trabajo las clasifica como denominaciones restringidas (§5) por estar condicionadas por las variaciones diatópica y diafásica. Así, mariscal aparece en un libro de caballería del siglo XIV para referirse al oficio de cuidador de caballos, si bien la mayor parte de ocurrencias se da entre los siglos XVIII y XX en el ámbito militar. Al relacionar los datos lingüísticos y el contexto sociohistórico, la autora defien- 301 DOI 10.24053/ VOX-2025-025 Vox Romanica 84 (2025): 290-301 Besprechungen - Comptes rendus de que el manescal / menescal / mariscal era un oficio que nació en el siglo XIII, con unas funciones reguladas en la Corona de Aragón en las Ordenaciones de Pedro el Ceremonioso , entre las que se encontraba la doma y el cuidado de los caballos y los establos, por lo que las tres denominaciones podrían ser sinónimas de albéitar y guardar relación etimológica con formas francesas, línea de investigación que precisa una mayor profundización, como reconoce. En cualquier caso, la autora defiende un abordaje multidisciplinar en el estudio diacrónico de este tipo de léxico que cuente con la aportación del enfoque sociohistórico. La cuarta parte se completa con el artículo que cierra la obra, desarrollado por M.ª Lourdes García-Macho Alonso de Santamaría, que realiza una descripción de cómo se han construido las entradas de unidades léxicas complejas del Diccionario de la navegación del Siglo de Oro ( Dineso ), a las que denomina combinaciones preferentes , concepto entendido en un sentido amplio como una estructura de al menos dos palabras y con cierta fijación semántica. Así, el trabajo detalla (§2.1.1.) los criterios establecidos para la introducción de unidades fraseológicas, como son: la documentación en los diccionarios consultados (desde Covarrubias); la aceptación de las formas utilizadas por los autores seleccionados por su experiencia práctica y su autoridad; la utilización de glosarios sobre navegación que incluyen unidades fraseológicas con aclaraciones; la incorporación de compuestos colocados en los márgenes de los tratados o que se repiten en textos antiguos y que sus autores aclaran y definen. Junto a ello, se aceptan unidades con variantes en su interior, ya sean de tipo morfológico, léxico o estructural. El trabajo incluye un muestreo de las combinaciones preferentes en cada uno de los quince autores que sirven de fuente (§2.4.1.), así como de las lexías complejas de estos mismos autores no localizadas en repertorios generales ni en los especializados en náutica y astronomía (§2.4.2.). Junto a ello, incorpora un bloque de locuciones (§3), entendidas como unidades fijas y sintácticamente inmodificables. De este modo, se justifica la inclusión de las construcciones léxicas en el proceso de elaboración del Dineso , si bien queda pendiente una descripción más exhaustiva y clara de la estructuración del citado diccionario y el estado del mismo, más allá del análisis de las fuentes que constituyen el corpus. Los diez artículos de este volumen, con diferente grado de exhaustividad en su explicación y con una gran diversidad teórica y metodológica, aportan en su conjunto una amplia perspectiva de enfoques en el estudio de los procesos de gramaticalización y lexicalización, al ahondar en cuestiones irresolutas como: el concepto de gradualidad, la polifuncionalidad de los elementos gramaticales o discursivos y su interrelación con el ámbito sociolingüístico, la interferencia entre los elementos lingüísticos, la tradicionalidad discursiva y el continuo concepcional de inmediatez-distancia comunicativa o la importancia de la colaboración multidisciplinar en el estudio del discurso en español, nuevos campos que constatan la plena vigencia de los estudios históricos del español como ciencia y la necesaria interrelación de sus áreas desde una amplia visión discursiva y pragmática. Rosa Villegas Portero (Universidad de Sevilla) https: / / orcid.org/ 0000-0002-5333-2186 ★